Sesión 2. Cómo evitar que haya prejuicios y sesgos cognitivos en el ámbito judicial

Cómo evitar que haya prejuicios y sesgos cognitivos en el ámbito judicial




En la evaluación psicológica pueden encontrarse una serie de diversidades, tanto funcionales, como sociales o culturales, en cuanto al ámbito legal es importante tener en cuenta la diferencia entre psicología jurídica y psicología forense para poder identificar estas diversidades.

La psicología forense se suele referir a una evaluación clínica de la psicopatología y el psicólogo forense puede tener un contacto intensivo con un sospechoso, un testigo o una víctima. Por otro lado, la psicología jurídica suele dedicarse a la evaluación de los factores cognitivos y sociales que pueden afectar a las declaraciones y decisiones, y los psicólogos jurídicos suele utilizar principalmente el expediente del caso, las grabaciones, las entrevistas, etc. Aunque estos dos ámbitos también comparten ciertos puntos en común ya que implican la evaluación de declaraciones.

Los testimonios de las víctimas y los testigos forman parte de la fuente primaria de evidencia en la mayoría de los casos penales. Existen muchas preguntas sobre la fiabilidad de los testimonios, estas preguntas recaen en el dominio de la psicología legal, es la rama de la psicología que se ocupa de los procesos psicológicos en los contextos legales. Los fiscales, jueces y abogados pueden pedirle opinión a un psicólogo legal sobre varios temas. Pero es muy importante tener en cuenta que pueden existir una serie de sesgos que pueden alterar la opinión de estos profesionales. El más común es el sesgo de confirmación y consiste en tender a buscar información que confirme nuestras creencias previas. También puede ocurrir que se ignore o se quite importancia a información que no concuerde con estas creencias previas, esto se puede explicar con la teoría de la disonancia cognitiva, esto ocurre cuando una persona está “amenazada” por información que pone en duda sus creencias anteriores y siente una sensación de incomodidad interna que se denomina disonancia cognitiva. Esta disonancia disminuye cuando el individuo encuentra pruebas que apoyan a esas creencias anteriores. Un factor que puede sesgar a los profesionales es el hecho de que un sospechoso confiese ya que moldea sus expectativas incluso de forma previa a haber observado las pruebas del caso.

En la rama de la psicología forense, Griffith investigó sobre estos sesgos, donde los sujetos tenían que leer una viñeta de un caso y se les pedía el seleccionar una de las dos hipótesis que había sobre el caso y también tenían que indicar que información querían recibir para comprobar la hipótesis que habían seleccionado, los sujetos acabaron eligiendo la información que confirmaba esa hipótesis en vez de la información que no la confirmaba, lo que confirma, valga la redundancia el sesgo de confirmación. Los sujetos al igual que la mayoría de las personas no eran conscientes de la vulnerabilidad que se tiene a los sesgos, aun sabiendo la teoría y poder reconocerlo en otras personas o casos.

Para lograr disminuir estos sesgos se suele utilizar la concienciación, que se puede utilizar en cualquier ámbito de la psicología, pero sin apoyo no es eficiente ya que los individuos suelen tener la percepción de que a ellos no les puede ocurrir y no tienen esos prejuicios. Para apoyar la concienciación se usan una serie de métodos, un método es la utilización de procedimientos ciegos que limitan la información presentada para poder darle importancia a lo que realmente se necesita para la evaluación. Un ejemplo sería que un profesional forense que se dedica a evaluar las huellas dactilares de un caso no necesita saber las confesiones del sospechoso. También se puede realizar el procedimiento del control del contexto que se puede usar para gestionar qué es lo que se le presenta al profesional y en qué momento de la evaluación.

En los ámbitos forenses es importante que el experto examine principalmente las pruebas y después se centre en el sospecho y no al revés. Esto se puede conseguir presentándole al forense las pruebas reales como el lugar del crimen, después las huellas dactilares y el ADN del sospechoso.

Los psicólogos jurídicos suelen sugerir que se realicen unas pruebas de reconocimiento a doble ciego, esto consiste en darle a los expertos una serie de pruebas que deben de compararse y examinarse sin saber que muestra pertenece al sospechoso. En algunas ocasiones se recomienda realizar procedimientos ciegos para evitar los sesgos cognitivos. También se recomienda ofrecerle al profesional sólo los materiales relevantes para la evaluación psicológica jurídica para evitar que los sesgos cognitivos puedan afectar a la observación del psicólogo. El problema de esto es que hay veces en las que no se sabe cuándo la información es relevante o no ya que cada caso es distinto, y lo que puede parecerle relevante a un psicólogo jurídico puede ser distinto que lo que le puede parecer importante a otro. Puede haber información en unas partes del expediente que sea muy relevante para la evaluación psicológica legal, por ello, se recomienda que la selección de componentes que se suministren al perito sea realizada por un gestor que conozca esos componentes necesarios para el análisis psicológico legal, pero éste no puede estar implicado en el caso.

Otras estrategias para disminuir los sesgos cognitivos es que los psicólogos jurídicos participen en el desarrollo profesional continuo para actualizar sus conocimientos sobre los sesgos cognitivos. De hecho, en muchos países es un requisito muy importante para registrarse como perito judicial. También se usa otro método que es la ralentización de Neal y Brodsky, que consiste en tomarse un tiempo de análisis de la información recibida en vez de anotarlo inmediatamente con la finalidad de encontrar y reducir los sesgos que se puedan dar. Estas estrategias que proponen Neal y Brodsky no están respaldadas por pruebas empíricas.

Un dato muy interesante es el ejemplo de Goldyne, quien propuso una serie de tareas introspectivas con el fin de minimizar el sesgo de manera proactiva, de forma que el profesional reconoce los factores emocionales y los no emocionales que pueden estar detrás de sus propios sesgos cognitivos. El problema de esto es que con frecuencia los propios individuos no son conscientes de que tienen sesgos por lo tanto es complicado comprobar la eficacia de estas técnicas de forma empírica y por ello lo que se puede hacer es mandarle el informe del perito a un compañero externo para que lo examine la literatura científica y la información del caso y le dé su opinión antes de enviarlo al juez o a al abogado. Sólo se pueden realizar estas revisiones por pares con éxito si el compañero experto no esté expuesto al contexto ya que es irrelevante para la examinación del caso. Esta prueba viene de las observaciones realizadas en los Países Bajos y se utilizan para lograr encontrar posibles puntos ciegos y razonamientos problemáticos en el informe redactado.

En cuanto a la evolución de los elementos que nos ayudan a disminuir estas diversidades dentro del ámbito legal no ha habido muchos avances respecto al pasado ya que es bastante complicado respaldar dichas técnicas de forma empírica.

 

Referencias:

van Rosmalen, E. A. J., van Koppen, P. J., Dror, I. E. & Otgaar, H. (2022, 31 agosto). Legal psychologists as experts: guidelines for minimizing bias. Psychology, Crime & Law, 1-25. https://doi.org/10.1080/1068316x.2022.2114476

 









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