Cómo evitar que haya prejuicios y sesgos cognitivos en el
ámbito judicial
En la evaluación psicológica pueden encontrarse una
serie de diversidades, tanto funcionales, como sociales o culturales, en cuanto
al ámbito legal es importante tener en cuenta la diferencia entre psicología
jurídica y psicología forense para poder identificar estas diversidades.
La psicología forense se suele referir a una
evaluación clínica de la psicopatología y el psicólogo forense puede tener un
contacto intensivo con un sospechoso, un testigo o una víctima. Por otro lado,
la psicología jurídica suele dedicarse a la evaluación de los factores
cognitivos y sociales que pueden afectar a las declaraciones y decisiones, y
los psicólogos jurídicos suele utilizar principalmente el expediente del caso,
las grabaciones, las entrevistas, etc. Aunque estos dos ámbitos también
comparten ciertos puntos en común ya que implican la evaluación de
declaraciones.
Los testimonios de las víctimas y los testigos forman
parte de la fuente primaria de evidencia en la mayoría de los casos penales.
Existen muchas preguntas sobre la fiabilidad de los testimonios, estas
preguntas recaen en el dominio de la psicología legal, es la rama de la
psicología que se ocupa de los procesos psicológicos en los contextos legales. Los
fiscales, jueces y abogados pueden pedirle opinión a un psicólogo legal sobre
varios temas. Pero es muy importante tener en cuenta que pueden existir una
serie de sesgos que pueden alterar la opinión de estos profesionales. El más
común es el sesgo de confirmación y consiste en tender a buscar información que
confirme nuestras creencias previas. También puede ocurrir que se ignore o se
quite importancia a información que no concuerde con estas creencias previas,
esto se puede explicar con la teoría de la disonancia cognitiva, esto ocurre
cuando una persona está “amenazada” por información que pone en duda sus
creencias anteriores y siente una sensación de incomodidad interna que se
denomina disonancia cognitiva. Esta disonancia disminuye cuando el individuo
encuentra pruebas que apoyan a esas creencias anteriores. Un factor que
puede sesgar a los profesionales es el hecho de que un sospechoso confiese ya
que moldea sus expectativas incluso de forma previa a haber observado las
pruebas del caso.
En la rama de la psicología forense, Griffith
investigó sobre estos sesgos, donde los sujetos tenían que leer una viñeta de
un caso y se les pedía el seleccionar una de las dos hipótesis que había sobre
el caso y también tenían que indicar que información querían recibir para
comprobar la hipótesis que habían seleccionado, los sujetos acabaron eligiendo
la información que confirmaba esa hipótesis en vez de la información que no la
confirmaba, lo que confirma, valga la redundancia el sesgo de
confirmación. Los sujetos al igual que la mayoría de las personas no eran
conscientes de la vulnerabilidad que se tiene a los sesgos, aun sabiendo la
teoría y poder reconocerlo en otras personas o casos.
Para lograr disminuir estos sesgos se suele utilizar
la concienciación, que se puede utilizar en cualquier ámbito de la psicología,
pero sin apoyo no es eficiente ya que los individuos suelen tener la percepción
de que a ellos no les puede ocurrir y no tienen esos prejuicios. Para apoyar la
concienciación se usan una serie de métodos, un método es la utilización de
procedimientos ciegos que limitan la información presentada para poder darle
importancia a lo que realmente se necesita para la evaluación. Un ejemplo sería
que un profesional forense que se dedica a evaluar las huellas dactilares de un
caso no necesita saber las confesiones del sospechoso. También se puede
realizar el procedimiento del control del contexto que se puede usar para
gestionar qué es lo que se le presenta al profesional y en qué momento de la
evaluación.
En los ámbitos forenses es importante que el experto
examine principalmente las pruebas y después se centre en el sospecho y no al
revés. Esto se puede conseguir presentándole al forense las pruebas reales como
el lugar del crimen, después las huellas dactilares y el ADN del sospechoso.
Los psicólogos jurídicos suelen sugerir que se
realicen unas pruebas de reconocimiento a doble ciego, esto consiste en darle a
los expertos una serie de pruebas que deben de compararse y examinarse sin
saber que muestra pertenece al sospechoso. En algunas ocasiones se recomienda
realizar procedimientos ciegos para evitar los sesgos cognitivos. También se
recomienda ofrecerle al profesional sólo los materiales relevantes para la
evaluación psicológica jurídica para evitar que los sesgos cognitivos puedan
afectar a la observación del psicólogo. El problema de esto es que hay veces en
las que no se sabe cuándo la información es relevante o no ya que cada caso es
distinto, y lo que puede parecerle relevante a un psicólogo jurídico puede ser
distinto que lo que le puede parecer importante a otro. Puede haber información
en unas partes del expediente que sea muy relevante para la evaluación
psicológica legal, por ello, se recomienda que la selección de componentes que
se suministren al perito sea realizada por un gestor que conozca esos
componentes necesarios para el análisis psicológico legal, pero éste no puede
estar implicado en el caso.
Otras estrategias para disminuir los sesgos cognitivos
es que los psicólogos jurídicos participen en el desarrollo profesional
continuo para actualizar sus conocimientos sobre los sesgos cognitivos. De
hecho, en muchos países es un requisito muy importante para registrarse como
perito judicial. También se usa otro método que es la ralentización de Neal y
Brodsky, que consiste en tomarse un tiempo de análisis de la información
recibida en vez de anotarlo inmediatamente con la finalidad de encontrar y
reducir los sesgos que se puedan dar. Estas estrategias que proponen Neal y
Brodsky no están respaldadas por pruebas empíricas.
Un dato muy interesante es el ejemplo de Goldyne,
quien propuso una serie de tareas introspectivas con el fin de minimizar el
sesgo de manera proactiva, de forma que el profesional reconoce los factores
emocionales y los no emocionales que pueden estar detrás de sus propios sesgos
cognitivos. El problema de esto es que con frecuencia los propios individuos no
son conscientes de que tienen sesgos por lo tanto es complicado comprobar la
eficacia de estas técnicas de forma empírica y por ello lo que se puede hacer
es mandarle el informe del perito a un compañero externo para que lo examine la
literatura científica y la información del caso y le dé su opinión antes de
enviarlo al juez o a al abogado. Sólo se pueden realizar estas revisiones por
pares con éxito si el compañero experto no esté expuesto al contexto ya que es
irrelevante para la examinación del caso. Esta prueba viene de las
observaciones realizadas en los Países Bajos y se utilizan para lograr
encontrar posibles puntos ciegos y razonamientos problemáticos en el informe
redactado.
En cuanto a la evolución de los elementos que nos
ayudan a disminuir estas diversidades dentro del ámbito legal no ha habido
muchos avances respecto al pasado ya que es bastante complicado respaldar dichas
técnicas de forma empírica.
van Rosmalen, E. A. J., van Koppen, P.
J., Dror, I. E. & Otgaar, H. (2022, 31 agosto). Legal psychologists as
experts: guidelines for minimizing bias. Psychology, Crime & Law,
1-25. https://doi.org/10.1080/1068316x.2022.2114476


Comentarios
Publicar un comentario