Entrada individual MARTA RODRÍGUEZ PRIETO: El papel del lenguaje en la personalidad

Efecto del lenguaje en la personalidad

El lenguaje es una herramienta que nos permite comunicaros, pero también influye en el cómo lo hacemos. Pavlenko puso de manifiesto como el lenguaje afecta a como nos comportamos y sentimos según el idioma en el que hablemos gracias a un estudio con personas que hablaban más de un idioma (2008). Además, el idioma afecta en gran medida a nuestra habilidad para pensar, tiene papel fundamental en lo que sentimos, como nos percibimos a nosotros mismos y nuestro mundo social (Sapir 1949; Whorf 1956; Slobin 1996). Diferentes lenguas conllevan diferentes valores y normas sociales que vamos incorporando al aprender el lenguaje (Chen, Benet-Martínez, & Bond, 2008Pavlenko, 2006). Viendo cómo el lenguaje afecta a tantos aspectos del individuo, es natural cuestionarse como el lenguaje podría influir en la personalidad.


Las personas que hablan diferentes lenguas pueden acceder a diferentes sistemas de significado cultural y conductas culturalmente aceptadas según el idioma en el que se expresen, esto les permite explorar y desarrollar diferentes facetas, ya seas consciente o inconscientemente (Benet-Martínez et al., 2002), pero ¿significa esto que la personalidad cambie según lo hace el idioma?


Con la implementación del test Big Five Inventory (BFI), se encontraron cambios en la personalidad en un grupo de personas bilingües, en este caso hablaban español e inglés, en Méjico y Estados Unidos. Al hacer el cuestionario en inglés, los participantes puntuaban más alto en las dimensiones de extraversión, responsabilidad y amabilidad. Algunos de estos resultados podrían achacarse a la cultura inglesa-americana, no resulta sorprendente ya que se asocia a una cultura más individualista. Sin embargo, la mayor puntuación en amabilidad y extraversión en inglés resultó sorprendente, ya que comúnmente se asocian de mayor forma a los valores y cultura colectivista mejicana (Ramírez-Esperanza et al., 2006).


En otro estudio de 2012, también se vieron diferencias en las puntuaciones de un grupo de personas bilingüe, en este caso de español y alemán. En tres de las dimensiones había un cambio modulado por el lenguaje. En la versión en español los participantes puntuaban más alto en extraversión y neuroticismo, mientras que en la versión en alemán puntuaban de forma más alta en amabilidad (Veltkamp et al., 2012).


Podemos inferir que el lenguaje influye y modula la personalidad, pero es difícil determinar la manera en que lo hacer. No solo afecta el lenguaje, si no la cultura, que muchas veces van de la mano, también hay que tener en cuenta la influencia de diferentes grupos sociales que puedan influir en la personalidad. Todas estas variables juegan un papel en la personalidad y es muy difícil discernir y separar su efecto en variables discretas cuando en la realidad están interrelacionadas y actúan conjuntamente. Lo que podemos concluir de estos estudios es que el idioma que se emplea propicia un cambio en el marco cultural que influye en la personalidad que se expone. Además, según Velktamp et al., aunque una de las lenguas se aprenda de forma más tardía sigue afectando a la personalidad, dando un nuevo marco cultural que acompaña a la lengua, que aporta a la persona nuevas posibilidades de exhibición de su personalidad y percepción de lo que le rodea (2012).



Referencias

Benet-Martínez V., Leu J., Lee F., Morris M. (2002). Negotiating biculturalism: Cultural frame-switching in biculturals with “oppositional” vs. “compatible” cultural identities. Journal of Cross-Cultural Psychology, 33, 492–516.

Chen S. X., Benet-Martínez V., Bond M. H. (2008). Bicultural identity, bilingualism, and psychological adjustment in multicultural societies: Immigration-based and globalization-based acculturation. Journal of Personality, 76, 803–838.

Pavlenko A. (2006). Bilingual selves. In Pavlenko A. (Ed.), Bilingual minds: Emotional experience, expression and representation (pp. 1–20). New York, NY: Multilingual Matters.

Pavlenko A. (2008). Emotion and emotion-laden words in the bilingual lexicon. Bilingualism: Language and Cognition, 11, 147–164.

Ramirez-Esparza N., Gosling S. D., Benet-Martinez V., Potter P., Pennebaker J. W. (2006). Do bilinguals have two personalities? A special case of cultural frame switching. Journal of Personality Research, 40, 99–120.

Sapir E. (1949). Male and female forms of speech in Yana. In Mandelbaum D. (Ed.), Selected writings in language, culture and personality (pp. 206–212). Berkeley, CA: University of California Press.

Slobin D. (1996). From “thought and language” to “thinking for speaking.” In Gumperz J. J., Levinson S. C. (Eds.), Rethinking linguistic relativity (pp. 70–96). Cambridge, UK: Cambridge University Press.

Veltkamp, G. M., Recio, G., Jacobs, A. M., & Conrad, M. (2013). Is personality modulated by language?. International Journal of Bilingualism17(4), 496-504.

Whorf B. (1956). Language, thought and reality. Boston, MA: MIT press.

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