Sesión 1: Entrevista a Miguel Fernández Galán, psicólogo sanitario especializado en atención temprana
Entrevista a Miguel Fernández Galán
Blog “Evaluando Psicolaborativamente”
Universidad
Loyola Andalucía
Campus Sevilla
J: Hola Miguel, ¿podrías hablarnos,
antes que nada, acerca de ti y de tu historia?
M:
Siempre tuve inquietud por conocer en profundidad los entresijos de la mente
humana y así poder ayudar a las personas con las dificultades que presentan
diariamente en los distintos ámbitos de su vida, enfocándome principalmente en
el abordaje de las dificultades socioafectivas.
Soy psicólogo sanitario y me dedico a la
intervención psicológica de niños y adolescentes donde actualmente, trabajo en
un centro de atención temprana en Utrera. Trabajo también en consulta privada
con el mismo colectivo y al mismo tiempo me dedico a la divulgación científica
de la psicología aplicada a la abogacía.
J: ¿Cuál es tu formación y donde la realizaste?
M: Me
gradué en psicología en la universidad de Sevilla, estuve opositando durante 15
meses para el PIR y derivado de esa experiencia obtuve un gran conocimiento de
los trastornos mentales más frecuentes como la ansiedad, la depresión y
derivados.
Luego hice un doble máster de psicología general
sanitaria e intervención psicológica con niños y adolescentes en la universidad
Loyola de Sevilla, formación que me aportó mayor profundidad en el abordaje de
las diversas problemáticas que pueden presentar los niños y adolescentes.
J: ¿Qué formulación teórica o que autores te han
influido más en tu labor terapéutica Miguel?
M: Pues
te diré Jesús, diría que una de mis principales influencias ha sido el padre de
la psicología del aprendizaje que es ni más ni menos B. F. Skinner (destacaría
su invaluable e incalculable aportación con sus experimentos de psicología del
aprendizaje que sedimentaron las bases de la terapia conductual tal y como la
conocemos hoy) así como Melanie Klein (destacaría su trabajo con respecto a
como abordar las dificultades de los menores desde el juego y el inconsciente)
o Carl Roger (terapia centrada en el cliente ya que él formuló el concepto de
alianza terapéutica como la relación necesaria para que un proceso terapéutico
sea exitoso).
J: Entonces Miguel, ¿en que teorías o ramas de
la Psicología te basas para realizar evaluaciones en tus pacientes?
M:
Depende mucho de la problemática que se quiera evaluar. En mi ámbito de
especialización con menores, primero tengo entrevistas iniciales con sus padres
en la que se exponen los motivos de consulta, la casuística de la problemática
del menor y se establece el encuadre terapéutico. Tras realizar dichas
entrevistas, me gusta tener entrevistas individuales con el niño para poder
conocerle en persona y realizar actividades lúdicas con él para conocerle
mejor. Entre dichas actividades hago uso de pruebas proyectivas como el test
del dibujo de la familia y el test de la figura humana de Karen Machover (Tª
Psicodinámica).
Una vez he conocido a los integrantes de la
familia y con el objetivo de elaborar un análisis funcional adecuado, se
realizan más sesiones de evaluación con los padres y/o el menor para poder
conocer en detalle cómo, cuándo y dónde suceden las conductas problemas. Para
ello, se les solicita a los padres que registren las conductas problemáticas
del menor en su día para conocer en mayor detalle las variables previamente
mencionadas.
En lo relativo a los adultos, con entrevistas
suele ser suficiente, pero, si se trata de conductas muy concretas (fobias,
obsesiones, etc.) sí le ofrezco la posibilidad de registrar sus pensamientos,
conductas y emociones ante determinadas situaciones.
Por tanto, diría que mi forma de trabajar en la
práctica es principalmente cognitivo-conductual, pero tomo mucha base teórica
de la rama psicodinámica.
J: ¿Qué tipo de variables o problemáticas sueles
abordar en tus terapias de forma más usual?
M: En lo
relativo al ámbito de la Atención Temprana, suelo intervenir con niños de 3 a 6
año con trastornos del desarrollo (retraso del lenguaje, dificultades de
concentración, del desarrollo socio afectivo, motrices, etc.). Por tanto,
trabajo con ellos estimulando las áreas afectadas y ofreciendo apoyo y
directrices a los padres respecto a cómo ayudar a sus hijos.
En cuanto a consulta privada, lo que más suelo
encontrarme son menores que presentan dificultades en el ámbito académico o en
su desarrollo social con sus iguales al verse sometidos a problemáticas en las
dinámicas familiares (separaciones, divorcios, conflictos con los padres o los
hermanos, dificultades económicas, etc.). En estos casos, trato de hacerme una
panorámica general de la situación familiar y, tras delimitar la conducta
problemática, ofrezco sesiones de apoyo tanto al menor como a sus familiares.
J: Miguel, ¿Qué métodos y técnicas usas
concretamente para la evaluación de tus pacientes?
M:
Respecto a la atención temprana, aplico los cuestionarios Battelle y PLON-R: el
primero, con el objetivo de evaluar las áreas del desarrollo posiblemente
afectadas y el segundo, con la finalidad de evaluar en mayor profundidad las
dificultades del lenguaje detectadas. Asimismo, al inicio del tratamiento
realizo una entrevista de acogida con los padres y en la segunda entrevista se
lleva a cabo una sesión de valoración en la que se observa cómo interactúa el
menor con sus figuras de apego, observando a su vez cómo reacciona al ver que
su figura de apego se ausenta por 5 minutos y así pensar sobre el estilo de
apego que presenta el menor.
En cuanto a los niños de más de 7 años y los
adolescentes, tal y como indiqué antes, durante las primeras entrevistas aplico
el dibujo de la familia y de la figura humana con tal de hacerme una idea
general de su visión de su contexto familiar, así como de sí mismo y de los
demás. Respecto a los padres y a los adultos que vienen por su cuenta, además
de las entrevistas de evaluación, les solicito la aplicación previamente
mencionada de autorregistros con tal de obtener información en mayor
profundidad de las conductas problemáticas. A medida que avanza el tratamiento,
se irá adaptando el análisis funcional a las necesidades del paciente.
J: Por último, Miguel, ¿Qué mensajes o consejos
darías a los futuros psicólogos que vienen en camino?
M: Les
aconsejaría que piensen en profundidad en qué ámbito les gustaría trabajar
puesto que, en función de su decisión, tendrán que tomar un camino u otro y el
grado es el momento perfecto para reflexionar al respecto. Por desgracia,
trabajar como psicólogo general sanitario en España es muy difícil puesto que
hay muy pocas plazas en las universidades públicas para acceder al MPGS y el precio
de dicho máster habilitante en las universidades privadas puede llegar a ser
desmesurado para la situación socioeconómica de la mayoría de las familias.
Lo mismo sucede con respecto a la oposición del
PIR, ya que las plazas de Psicólogo Interno Residente son claramente
insuficientes e imposibilitan el acceso de los psicólogos al trabajo como
clínico en el ámbito público, presentando esta realidad consecuencias serias en
el bienestar psicológico de la población.
En cuanto a la formación, diría que resulta
esencial invertir tiempo y energías en estudiar a fondo la evaluación mediante
el análisis funcional, puesto que resulta una de las herramientas esenciales en
el abordaje de las conductas problemáticas desde la perspectiva
cognitivo-conductual. No obstante, considero que ciertas técnicas proyectivas
como las mencionadas previamente pueden resultar muy útiles como vía de acceso
a aquellos contenidos que las personas no son capaces de expresar
conscientemente, ya sea por desconocimiento o por resistencia inconsciente.
Finalmente, destacaría la importancia de
comprender en profundidad las habilidades terapéuticas esenciales de todo
psicoterapeuta, independientemente del modelo desde el que se trabaje, tales
como la empatía, la escucha activa, la ausencia de juicio y la actitud honesta
hacia el paciente, puesto que se trata de un ser humano vulnerable que deposita
su sufrimiento en nuestras manos para ayudarle, por lo que se merece ser
tratado con dignidad y respeto, tal y como nos gustaría ser tratados si nos encontráramos
al otro lado de la consulta.
J: Miguel, muchas gracias por tu participación y por haberme prestado tu tiempo para realizarte esta entrevista.
M: El
placer el mío, gracias por considerar mi criterio como interesante para esta
entrevista y con mucho gusto estaré disponible para lo que necesitéis.

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