Entrada individual Marta Machuca Romero. Evaluación de los trastornos de personalidad, en concreto el trastorno antisocial.


Evaluación de los trastornos de personalidad, en concreto el trastorno antisocial.

Existe mucha polémica entre el constructo de personalidad, sobre todo en cuanto al tema de diagnóstico, por lo que actualmente se suele clasificar de forma dimensional en vez de categorizar las características de personalidad. Aunque la categoría del trastorno de personalidad antisocial es el diagnóstico de personalidad de eje II más más firme en distintas escalas. Eje II se refiere al eje donde se encuentran los trastornos de personalidad. (2006)

Según la APA el concepto de personalidad se divide en cuatro dimensiones, la cognición, las relaciones interpersonales, la estabilidad afectiva y el control de impulsos. Y los trastornos de personalidad se dividen en tres categorías o grupos A, B y C. (2006)

A)   extraños o excéntricos, B) teatrales, emotivos o erráticos, C) ansiosos o trastornos de la personalidad atípicos, mixto u otros. En esta entrada nos centraremos en el grupo B ya que es donde entraría el trastorno de personalidad antisocial, aunque también incluye los trastornos límite, histriónico y narcisista. Las características que suelen tener las personas que sufren este tipo de trastorno, se caracterizan por tener un bajo control de impulsos, exagerados, emotivos y dificultad para relacionarse con los demás. (Moreno, 2011)

 

        Factores y facetas del trastorno de personalidad antisocial en relación con el modelo de los 5 grandes:


FACTORES Y FACETAS

ANTISOCIAL

NEUROTICISMO

Ansiedad                                                 

Hostilidad

Depresión

Ansiedad social

Impulsividad

Vulnerabilidad

 

Bajo

Alto

 

Bajo

Alto

Bajo

EXTRAVERSIÓN

Calidez

Gregarismo

Asertividad

Actividad

Busca excitación

Emociones +

 

 

Alto

Alto

Alto

Bajo

 

La evaluación de estos trastornos es un proceso difícil ya que existen muchos motivos distintos por los que distintas personas tienen estos trastornos de personalidad y muchas veces no tienen concordancia entre ellos por lo que es un trabajo exhaustivo. Aun así, en estos últimos años ha habido grandes avances en cuanto a los instrumentos de medida como, por ejemplo: entrevistas, autoinformes, pruebas de observación y registros psicofisiológicos.

Por un lado, las entrevistas tanto estructuradas como semiestructuradas son muy buenas para la observación del paciente por parte del psicólogo sobre todo para el diagnóstico y al poder tener esta observación, se obtiene mucha más información y de forma más válida.

Por otro lado, estas entrevistas no tienen baremos estandarizados y suelen ser muy largas por lo que consumen mucho tiempo, unos 90 y 120 minutos. Por ello también se aplican otro tipo de instrumentos como los autoinformes son más fáciles de aplicar y consumen menos tiempo que las entrevistas por lo que es más sencillo para utilizarlos en el ámbito clínico, aunque si es cierto que estos autoinformes son más fáciles de manipular sobre todo si hablamos de pacientes con TTPP. Por lo que varios autores rehúsan de la utilización de este método para el diagnóstico de los TTPP y solo lo usan para la confirmación o para descartar la posibilidad de que haya un tipo de estos trastornos, o como algo previo a la valoración. (Moreno, 2011)

Todos estos instrumentos presentan tanto ventajas como desventajas ya que su fiabilidad no es superior que ninguna otra, lo que se debe hacer es utilizar aquellas técnicas que mejor se adapten a las características del trastorno que se quiere evaluar, ya que hay que tener en cuenta el estado en el que está el paciente porque no es lo mismo una persona cuando esta estable, que cuando está en medio de una crisis, o también el tener en cuenta si la persona ha venido por su propia cuenta o viene a consulta porque lo demanda una tercera persona.

Un factor importante que también se debe de tener en cuenta en cuanto a los TTPP es la autoestima de la persona ya que un individuo con la autoestima elevada puede tener una percepción mas alta en cuanto a la toma de decisiones y sin tener en cuenta sus propias limitaciones, en el caso del trastorno antisocial suele pasar con una imagen personal más positiva de la que realmente es, por lo que pueden existir sesgos en el momento de procesar la información de su comportamiento, sobre todo en cuanto a logros, cualidades positivas y también rechazando la parte de la información que pueda amenazar su autoestima. (Moreno, 2011)

En el artículo menciona que existe una escala para el trastorno de personalidad antisocial, se trata de un cuestionario autoadministrado de la SCID-II, la Entrevista Clínica Estructurada para los trastornos de personalidad del Eje II del DSM-IV, el cual consiste en 15 preguntas de respuestas dicotómicas. Se le realizó tanto a hombres como a mujeres de aproximadamente 38 años y se les aplicó desde sus casas. Y se pudo observar que se dio la escala más alta en varones que en mujeres, por lo tanto, que las características antisociales de la personalidad son más frecuentes en el grupo masculino. (2006)

Se concluyó que se necesita diseñar una escala en la que se pueda observar mejor el trastorno de personalidad antisocial en todas sus dimensiones y de forma más global sin depender del sexo. (2006)

 





Referencias:

Adalberto Campo Arias. (2006). Exploración de la validez de constructo de una escala para identificar trastorno de personalidad antisocial. MedUNAB; Vol. 9 Núm. 3 (2006): Modulación PPARγ, Crisis Psicogénica, Rendimiento y estrés; 206-210, 9(3), 206-210. http://revistas.unab.edu.co/index.php?journal=medunab&page=article&op=viewArticle&path%5B%5D=136


Moreno, B. J. . . (2011). psicologia de la personalidad. grado (1a ed., 1a imp.). Universidad Nacional de Educación a Distancia.








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