ENTRADA INDIVIDUAL MELISA: EVALUACIÓN PSICOLÓGICA Y VIOLENCIA DE GÉNERO.

 

ENTRADA INDIVIDUAL MELISA: EVALUACIÓN PSICOLÓGICA Y VIOLENCIA DE GÉNERO.



        
Como hemos analizado previamente, la evaluación psicológica es clave a la hora de determinar síntomas en alguna situación que lo requiera, y así poder planificar una intervención eficaz a partir de los resultados. En este caso, veremos cómo se procede a una evaluación psicológica en casos de maltrato, centrándonos en maltrato sufrido por mujeres. 


Áreas de evaluación

 

A.   Constatar la existencia de maltrato


Es necesario verificar mediante entrevista clínico-forense la existencia de maltrato hacia la víctima. Esto se realizará a través de cuestionarios y entrevistas. Al analizar los resultados, se podrá evidenciar que la persona ha estado sometida a dicha situación de maltrato psicológico.        El perito podrá valorar que las formas de violencia psicológica sufridas por la víctima, han causado huella en la persona y ésta se ha mantenido en el tiempo. 

Durante la evaluación, hay que dejar constancia de que las situaciones vividas por la víctima de maltrato, han supuesto una amenaza para su propia integridad física. Es importante tener en cuenta el factor de si la mujer es madre y se procederá de manera diferente en caso de que sí tenga hijos, ya que tendrán que ser evaluados para descartar o confirmar que también hayan sido víctimas de maltrato durante la convivencia.


B.   Consecuencias psicológicas. Daño psíquico y secuelas.


Centrándonos en los aspectos psicológicos que se han podido ver afectados durante el maltrato, en ocasiones se puede confirmar que las alteraciones psicológicas se establecen y cronifican en la persona tras acabar la situación de maltrato.

De esta manera, el nexo causal explica que si la persona se diagnostica con un Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), esto sería directamente causado por la situación de maltrato experimentada previamente. Este trastorno explica la relación directa entre el maltrato y los daños presentes en la persona que lo sufre. 

En esta fase, mediante tests psicométricos y entrevistas, se evaluarán los niveles de posible depresión u otros trastornos del estado de ánimo. A la vez, se analizará si la persona presenta daños en el funcionamiento cognitivo provocados por el maltrato. 

En esta etapa, es posible detectar que la víctima tenga pérdidas de memoria severas, ya que esta es una función protectora que ayuda a reducir el dolor psicológico. 

            Es importante evaluar estos aspectos psicológicos, ya que como hemos mencionado anteriormente, la sintomatología causada por el maltrato puede mantenerse en el tiempo. en estos casos, la persona puede continuar en un estado de alerta y temor por su integridad, aun cuando ya ha cesado la situación de maltrato. 

 

Por esto, es imprescindible evaluar psicológicamente a las víctimas de maltrato, para conocer cuáles han sido las alteraciones que han sufrido y cómo estas se han establecido y cronificado en la persona. Aun así, hay que tener presente que se necesitan más instrumentos especializados en evaluar a personas que han tenido estas experiencias, porque los posibles daños que pueden presentar son muy específicos. El maltrato por violencia de género es un factor que afecta a las víctimas en muchos aspectos de su personalidad que pueden irreversibles. 

La evaluación psicológica es un elemento clave para realizar una posterior intervención con la víctima, y así mejorar el proceso psíquico al que inevitablemente se somete tras acabar la situación de maltrato.

Asensi Pérez, L. (2016). La prueba pericial psicológica en asuntos de violencia de género. Actualidad Penal, 26, 201-218. Recuperado de:  https://rua.ua.es/dspace/handle/10045/88728












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